CENTRO ISRAELITA SIONISTA DE COSTA RICA COMUNIDAD ORTODOXA
V I S T A Z O S E M A N A L
#568 del 03 de julio, 2008 / 30 de Sivan, 5768
DESDE EL DESPACHO DEL RABINO
PERLAS DE LO NUESTRO
“LA SEGUNDA OPORTUNIDAD” CAMBIA LAS PROPORCIONES
Cada uno de nosotros conoce por lo menos una persona cuya vida le fue regalada, ya sea alguien que pasó alguna enfermedad o alguna cirugía peligrosa y se recuperó, una persona que experimentó un accidente severo y se salvó o alguien que fue atacado por ladrones viendo la muerte ante sus ojos y que hoy puede relatar acerca de la terrible experiencia que vivió.
A cada uno de ellos le fue dada una oportunidad adicional por el Creador del Mundo, para su alegría y la de sus familiares.
¿Cuál es la situación de esta persona inmediatamente después de salir del peligro y qué es lo que pasa con él después de un tiempo?
Sin duda hay muchas cosas que cambian: las proporciones y la importancia atribuida a la vida en general y a los eventos esporádicos en particular. Cosas que en el pasado fueron de importancia superior, adquieren de repente dimensiones enanas y viceversa; detalles pequeños que llamaron muy poco la atención antes del evento ocurrido, se convierten en el centro del quehacer y de la jornada de la persona. Momentos en la vida que ayer eran aburridos y que pasamos desapercibidos, hoy valen más que oro. Los rayos del sol, la luz del día, la risa de los niños, una cena familiar, una conversación con la pareja, un beso de un nieto y demás acontecimientos que antes fueron agradables pero naturales, hoy con el “retorno a la vida” son un tesoro valioso, que ningún dinero en el mundo lo puede comprar.
La pregunta es: ¿Cuánto tiempo se demora esto? ¿Cuánto tiempo se necesita para acostumbrarse a la nueva situación y olvidarse del “nuevo nacimiento” que ocurrió hace unos meses? El tiempo y la naturaleza humana cumplen con su labor y con mucha eficiencia.
Todo retorna a lo anterior, todo se ve como sobreentendido y natural, y ¿Quién recuerda lo que pasó aquel día oscuro?
Y la pregunta de las preguntas: como judío creyente que sabe de Quien recibió el regalo y la segunda oportunidad por las razones ocultas del Todopoderoso, acaso tiene El espacio en el nuevo plan de organización de nuestra vida nuevamente, luego del suceso y la experiencia traumáticas? ¿Qué recibe El cómo agradecimiento?
Además de la obligación elemental de agradecer y en la única manera judía cuya síntesis la encontramos en un solo versículo: “Y ahora oh Israel, ¿qué requiere de Ti el Eterno tu D-os sino que Le temas y sigas Sus caminos amándole y sirviéndole con todo tu corazón y con toda su alma”. (Deuteronomio 10, 12).
Acaso tomamos en cuenta que es posible que necesitemos de una oportunidad adicional en un momento en el futuro? Sin duda, si sabremos agradecer adecuadamente (es decir, hasta cambiar planes futuros, eventos o mejorar el modo de vivir desde el punto de vista judío) entonces la posibilidad de tener el mérito de gozar de nuevo de la misericordia divina, será más grande.
RABINO GERSHON MILETSKI
RINCON HALAJICO:
Al igual que existe la mitzvah de santificar el Shabat en su entrada con una copa de vino, existe también una mitzvah de santificarlo a su salida con una copa de vino. Esta mitzvah es llamada Havdalá (Distinción entre la santidad de Shabat y lo secular de los demás días de la semana).
Luego de la puesta del sol el día sábado (salvo si no estamos en plena seudá shlishit) no se debe comer y beber hasta después de la Havdalá luego de la salida de las estrellas.
Tampoco se debe laborar antes de la Havdalá salvo si se dicen las siguientes palabras: “Baruj Hamavdil Bein Kodesh Lejol”. (“Bendito que distingue entre lo sagrado y lo profano”).
El orden de la Havdalá es el siguiente: Se llena una copa de vino (en su falta, o en el caso que no pueda tomar vino se puede hacer con otra bebida alcohólica) hasta que se derrame, que es una señal de abundancia. Se enciende una vela de por lo menos dos mechas trenzadas y se le da a uno de los miembros jóvenes de la familia.
Se agarra en la mano derecha la copa y en la izquierda las especies olorosas (Besamim) que puede ser una rama con flores olorosas, clavos de olor, etc. y se recitan los versículos que aparecen en el Sidur hasta “Boré Pri Hagafen”.
Después se pasa la copa a la mano izquierda y las especies a la mano derecha y se recita “Boré Minei Besamim”.
A continuación se recita “Boré Meorei Haesh”. Se levantan las dos palmas de la mano, frente al fuego, se doblan los dedos hasta que se pueda distinguir entre el color de las uñas y el de la piel.
De nuevo se agarra la copa en la mano derecha y se termina con “Hamavdil Bein Kodesh Lejol”.
Después hay que tomarse la mayor parte del vino y con lo que queda se apaga la vela.
Es una costumbre sumergir la punta de los dedos en el vino y pasarlos por los ojos como señal de cariño a la mitzvah. Hay quienes meten las manos en los bolsillos como una señal de bendición y parnasá.
Hacer la Havdalá es obligación tanto para hombres como para mujeres.
Si se nos olvidó hacer Havdalá el sábado en la noche, se puede hacer hasta el martes en la tarde pero sin decir la bendición de las especies y la del fuego.
Las razones por el cual utilizamos fuego son:
- Porque el fuego fue creado el sábado en la noche.
- El encendido del fuego es la labor prohibida más destacada en Shabat. (“no encenderéis fuego en vuestras moradas en sábado” (Exodo 35, 3). Y al encender el fuego señalamos el final de esta prohibición.
La razón de las especies es que con la entrada del shabat, entra también un alma adicional (neshamá yeterá) a nuestro cuerpo y nos acompaña todo el shabat y a la salida de shabat nos abandona. El oler las especies olorosas nos facilita esta despedida.
Extraído de la Síntesis del Shuljan Aruj, capítulo 96.
R.G.M
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