Actualidad Judía

“Los Rollos del Mar Muerto nos obligan a ser más tolerantes”

Agosto 2019

 

Adolfo Roitman, curador de los Rollos del Mar Muerto, habla sobre la importancia de la colección del Santuario del Libro y lo que ha aprendido estando al frente de la misma durante 25 años.

Por Debbie Ponchner

Adolfo Roitman, rabino, antropólogo y experto en literatura y pensamiento judío antiguo, tiene claro que un aspecto muy importante de su labor como curador de los Rollos del Mar Muerto es la difusión. “Los Rollos del Mar Muerto abren puertas”, dice, “y en ese sentido también es un tema que le permite al Estado de Israel darse a conocer por medio de su cultura”.

Por ello este argentino-israelí dedica parte de su tiempo a visitar países lejanos y llevar su conocimiento, y es así como, nuevamente, en agosto pasado visitó nuestro país para impartir un interesante ciclo de conferencias.

Una de esas conferencias la dictó el jueves 8 de agosto en el Centro Israelita. Ante un auditorio lleno, dio una cátedra sobre el origen del mal en el pensamiento judío antiguo.

Minutos antes de la charla conversó con Hayom, sobre su labor como conservador y director del Santuario del Libro (Museo de Israel, Jerusalem), trabajo que realiza desde 1994. Este es un extracto de la conversación:

–¿Qué hace el curador de los Rollos del Mar Muerto? ¿Qué implica ese trabajo y por qué anda por el mundo compartiendo conocimiento?

–El curador en cualquier museo es responsable de una colección. En este caso la colección mía del Santuario del Libro, que forma parte del Museo de Israel, es una colección de ocho manuscritos: los mundialmente famosos Rollos del Mar Muerto y además de eso, en mi colección tengo también el manuscrito bíblico medieval más importante del mundo que es el Códice de Alepo. La institución no se llama el 'Santuario de los Rollos' sino el ‘Santuario del Libro’, es decir, toda aquella literatura que tenga que ver de manera directa con la Biblia hebrea. Por lo tanto, la responsabilidad básica mía es velar por los intereses esa colección.

Además de eso, (hay que) exhibirlos. Y por lo tanto en la dimensión museológica implica crear historias, contextos narrativos en donde presentamos esos documentos.  Podemos hablar de dos tipos de exhibiciones: exhibición permanente, que es la que se lleva a cabo en el santuario mismo, y exhibiciones no permanentes, que pueden llevarse a cabo fuera del santuario hasta en el exterior itinerante.

La primera (exhibición) que desarrollé la llamé 'Un día en Qumram', que fue la primera vez que alguien presentaba de manera coherente un modelo de interpretación de la vida cotidiana de los miembros de la comunidad el Mar Muerto.

La función de curador depende mucho del carácter ese curador y sus intereses personales.

 

–¿Y cuáles son sus intereses?

– Desde el primer momento fue el interés educativo. Cuando entré hace 25 años atrás en mi cargo, comencé a desarrollar programas conjuntos con el área de educación del museo, creando módulos para trabajar con alumnos de enseñanza formal e informal. Y con el tiempo ese tipo de actividades fueron tomando mayor fuerza. Porque como parte de mi concepto museológico, ampliamos las instalaciones, y hoy hablamos del complejo del Santuario del Libro, que además del museo mismo, que se inauguró el 20 de abril de 1965, construimos un auditorio; lo que comenzó siendo un centro de informática luego lo convertimos en una galería Focus; y en el año 2006, como parte del complejo del Santuario del Libro, recibimos el mundialmente famoso modelo de Jerusalem, que era originalmente el modelo Holly Land. 

–¿En qué enfoca su investigación?

– Bueno, en este caso mis investigaciones están relacionados a mis intereses intelectuales. Y así fue que en el año 2003 produje una exhibición que se llamó en inglés ‘Envisioning the Temple’, en donde traté de presentar, o tratar de entender de qué manera el Templo de Jerusalem fue el contexto, el marco que de alguna manera explica el origen de la comunidad del Mar Muerto. Y esa investigación me llevó a interesarme y a superar los límites cronológicos, e interesarme en general cómo funcionó el Templo en la civilización judía. Como resultado, porque una investigación siempre lleva a la otra, en el año 2016 publiqué en España con la editorial Verbo Divino un libro que llamé 'Del Tabernáculo al Templo', sobre el espacio sagrado del judaísmo antiguo. Donde específicamente me centré en el Templo de Jerusalem en sus primeros 1000 años de existencia, desde las tradiciones más antiguas sobre el Tabernáculo en el desierto, hasta la destrucción del Templo por los romanos en el 70, tratando de entender, en general, cómo la destrucción del Templo podía manifestar distintos paradigmas de interpretación por parte del judaísmo de cómo entender el concepto de espacio sagrado, porque originalmente soy antropólogo, y entonces traté de entenderlo desde esa perspectiva.

–¿La comunidad del Mar Muerto participaba en el Templo?

– Era un grupo que se opuso al Templo de Jerusalem. Y eso explica también la razón por la cual su literatura es polémica con el sacerdocio de Jerusalem. Explica también porqué la comunidad se encuentra en el desierto.

– Usted lleva 25 años al frente de esta colección, ¿qué ha aprendido y cómo ha cambiado su percepción sobre la comunidad del Mar Muerto y sobre estos textos?

– Bueno en principio diría que una de las cosas que me han enseñado los Rollos del Mar Muerto en lo que tiene que ver con el conocimiento, es a ser humilde. Porque es tal la masa de conocimiento que hay que tener sobre estos temas que nunca puede tener uno la sensación de que lo entiende hasta el final, por el contrario, cuánto más sabemos somos más ignorantes. 

Obviamente el tema es enormemente enriquecedor, pero yo diría que una de las consecuencias concretas de mi interés sobre los Rollos del Mar Muerto no tiene que ver solamente con la perspectiva histórica de comprender mejor el judaísmo antiguo, que es mi especialidad académica, sino en última instancia tiene una proyección sobre el presente. Y es porque el mundo de los Rollos tiene como origen el mundo pre-cristiano y pre-rabínico. Y el judaísmo contemporáneo, cualquiera sea sus vetas, tiene como referentes siempre el judaísmo en el mundo rabínico. Y en algún lugar el judío contemporáneo, el observante o el no observante, en algún lugar en su subconsciente cree que la interpretación rabínica es ‘el Judaísmo’, con mayúscula. Y Qumram nos enseña con humildad que hay otras opciones de ser judío. Y en ese sentido, colocan una nueva perspectiva en lo que creemos que es el judaísmo y nos obliga a ver al judaísmo rabínico como uno de los judaísmos. Y en última instancia, si tuviera que resumir cuáles son los beneficios de ocuparnos en este tema, es que los Rollos del Mar Muerto finalmente nos obligan a ser más tolerantes.

 

 

 

 

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