Actualidad Judía

Rosa Abramowitz: “Todo esto yo lo viví”

Marzo 2019

“En un año, en el transcurso de 2011, me descubrieron en una mamografía rutinaria un tumor en el pecho (…) me dijeron que tenía el BRCA1 y luego me dio cáncer en los ovarios y la trompa de Falopio. Todo eso fue en el transcurso de un año”, con esas palabras inició Rosa Abramowitz su relato ante un auditorio lleno el pasado 12 de marzo en el CIS.

Ella vino desde Israel para hacer un llamado a todos los miembros de la kehilá de la importancia que tiene para los judíos askenazíes realizarse las pruebas para determinar si son portadores de mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2. Dichas mutaciones son más comunes entre las personas de ascendencia askenazí (1 en 40, vs 1 en 400 en la población en general) y aumentan considerablemente el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de mama y de ovario, y, aunque en menor proporción, también pone en más riesgo al hombre a padecer cáncer de mama y cáncer de próstata.

“Tuve suerte que una amiga mía me dijo: ¿usted no se va a hacer el examen de los judíos askenazíes?”, contó Rosa. “Y yo no sabía qué era. Le pregunté a la cirujana. Y me dijo: ‘¿en su familia hay cáncer de pecho?’, le dije no, ‘¿hay cáncer de ovario?’, le dije no, entonces me dice ‘usted lo más seguro no tiene eso, vamos a proseguir con sacarle el tumor, pero si quiere, hágase la prueba’”.

Rosa fue a la consulta genética, y aunque la historia familiar sugería que ella no sería portadora de una de las mutaciones, de igual forma se hizo la prueba. “Me operaron, me hicieron la lumpectomía y una semana después me llamó la doctora especialista en genética y me dice que me salió que tengo el BRCA1. Yo estaba en shock”.

El tumor que le extrajeron del pecho resultó ser de un tipo bastante agresivo, por lo que después de la cirugía, Rosa debió llevar un tratamiento de quimioterapia. Durante ese tiempo tuvo tiempo para pensar en su curso de acción y ya había tomado su decisión: iba a realizarse la mastectomía (extirpación de los pechos).

Una vez recuperada de la quimioterapia, regresó a Nueva York para someterse a la mastectomía, pero decidió que también quería sacarse los ovarios. De nuevo, a pura insistencia y contra la recomendación médica. “Se me ocurrió que me iba a sacar los ovarios. Yo tenía 42 años y ningún doctor me estaba insistiendo en que me los sacara”.

“Fui al doctor y le dije: me quiero sacar los ovarios ya. Y me dice: ‘pero ya tiene una mastectomía en tres semanas, ¿cuál es la urgencia? ¿Por qué se quiere hacer dos anestesias?’ Le insistí tanto que me dijo: ‘venga el próximo domingo, le puedo sacar los ovarios’”.

“Y así fue. Entré a las ocho de la mañana, a las dos de la tarde ya estaba en la casa. Yo estaba feliz. Había salido de eso. A los cinco días me llama el doctor.  Me dice que tiene que darme una noticia: tenía cáncer en los dos ovarios y en una trompa del Falopio”.

Así, la mastectomía debió ser pospuesta y Rosa tuvo que enfrentarse nuevamente a una quimioterapia. “Pasé cinco meses muy difíciles y, definitivamente después de eso, me iba a hacer la mastectomía. No iba a haber chance de que yo fuera a pasar por otra quimioterapia. Y así fue, al salir de eso me hice la mastectomía. Y aquí estoy”.

Luego, ya de regreso en Israel, Rosa se dio cuenta que mucha gente no sabía sobre las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 y su alta frecuencia entre judíos askenazíes. “Entonces yo no estaba tranquila, y me dije; me voy a dedicar a hacer algo. Me junté con la Asociación de Cáncer de Israel y empezamos un programa llamado Prevention Generation con la meta de elevar el conocimiento de qué es el BRCA, qué hacer si uno es positivo, y, lo más importante, animar a la gente a que se haga la prueba”.

Y con ese mismo mensaje llegó a Costa Rica. “Tienen que ir a hacerse la prueba. Una sola persona positiva en una familia puede salvar al resto de sus familiares. Así que hay que compartir la información. Si alguien sale positivo. Por favor compartan la información con el resto de sus familiares”

“Si le sale la prueba positiva, de inmediato hay que hacer un plan médico con especialistas. No esperar. Lo importante es prevenir el cáncer o agarrarlo en una etapa muy temprana. Yo estoy hoy viva porque mis dos cánceres los agarraron en etapas muy tempranas. Y lo más importante: un diagnóstico positivo no es cáncer. Si le sale que tienen BRCA1 o BRCA2, no tienen cáncer. Pero es una oportunidad para salvarse la vida”.

 

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